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Talavera de la Reina, Toledo, Spain

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04 diciembre 2025

EL OTOÑO Y EL VINO


 

Ahora que es otoño, una estación sabia y de buen consejo, de tiempo de racimos, de lagares, de perfumes mareantes y de jugos vivíficos, está bien, mejor muy bien, dejar reposar los caldos en las tinajas; que no hay ni mejor batalla ni mejores logros que los que nacen del tormento interno del mosto en los jaraíces.

Aquí, en la panza de la cuba, el vino duerme y sueña, se hace varón, pone alas a su fantasía y galopa como un Pegaso por un mundo distinto, sin que le sujeten los demonios que se han confabulado para atormentar al hombre de la calle.

Cuando pase su tiempo y despierte, descenderán de su mitología y procurará alegrar el corazón de los atribulados. Es un noble empeño por el que todos los años envejece y se renueva con los caldos de otoño. Pero, sin engolarse, el milagro del vino es un milagro carismático: todos confían en él y nadie ha crecido con él. Pero sigue apeteciendo su barbarie y su descanso.

 

16 noviembre 2025

LA LLUVIA

 





Llueve con insistencia. Varios días ya. Suelo levantarme temprano, abro la ventana para que entre la vida, y sigue la lluvia. A media mañana pasan los coches salpicando, la gente va rápida, huyendo de la mojadura y del viento, no vaya a ser que le vuelva el paraguas. También las nubes pasan con prisa, desde el sur, desde el oeste. El cielo parece una lámina donde se ven recogidos todos los grises del mundo conocido. Ni un rayo de sol velado. No hay tregua, la lluvia continúa, sigue pertinaz.

Paseo las calles, me detengo en los charcos someros donde la ciudad se refleja en ondas sutiles. Hay más vida aquí que en los espejos, donde las figuras se ven recortadas y definidas en su pureza; donde puedes seleccionar el encuadre; o fingir actitud, talante o perspectiva. Eliges lo que ves y lo que no. 

La lluvia mansa hace al paisaje bello, lo transforma, lo hace atractivo. Pero si alguien pisa el agua y mueve el detalle, o la maltrata un coche y la quiebra o rompe, y el mundo se vuelve oscilante, entendemos que la belleza es frágil y pasajera.

Llueve, cierro mi paraguas, hago fotos sin importarme la caladura.

La lluvia, la lluvia siempre. Bienvenida sea.

08 noviembre 2025

LA BUGANVILLA



En mi paseo diario me suscita interés la visión de la buganvilla, de esta buganvilla que he fotografiado, y que asoma a la calle a través de un enrejado. Tal vez sea ella quien guíe mis pasos y me obligue a caminar bajo su manto. Sé que hay un jardinero detrás que cuida el patio del cual nace. Así, cual si fuera la reencarnación del Padre Mundina, me explica  cómo hace para que la buganvilla adquiera ese color fucsia, fastuoso, que irradia en el mes de noviembre. Cada época tiene su lírica y nos marca el paso de una manera natural y suave.

Habemus tiempos de política agitada, de discursos encrespados y de sobresaltos diarios. Y en política, como en la tortura, hay momentos en que la piedad exige poner fin al sufrimiento. Yo me quedo con la buganvilla y su paz, la tranquilidad y la excitación de su color. Se sabe bella y rompe la monotonía del verde y del anaranjado vecino con su color grisáceo de noche temprana. Que por las prisas no se nos pasen los detalles, porque si algo nos enseña el tiempo es que la vida está en los detalles. Cada tarde —mi hora fija de paseo— esta buganvilla se me presenta como un destello de luz, de rosa vívido, o de un color entre canela y violeta.

Las margaritas duermen en primavera sobre la sangre de un manto de amapolas. Pero el otoño tiene sus flores favoritas y mimadas, y sus manías encontradas. La buganvilla que yo veo a diario, es una de sus favoritas.

 

  



 

09 septiembre 2025

EL VINO EN LA BIBLIA




La primera vez que se cita el vino en la Biblia es en el Génesis con el caso de Noé, indicándose al mismo tiempo los efectos de esta bebida, cuando se toma con exceso. 

 

El vino se tuvo por un don de Dios, y así Isaac desea para su hijo Jacob que Dios le dé trigo y vino en abundancia. Dice el Eclesiastés que «vino nuevo, amigo nuevo» y que hay que dejar que envejezca para beberlo con gusto. Era, pues, bebida de uso común entre los hebreos, utilizándose en las comidas cotidianas y comunes.

 

Los falsos profetas se hacían escuchar prometiendo un buen año de vino. El Eclesiastés reconoce que el vino, al que llama «sangre de la uva», tomado con templanza es una segunda vida. Isaías manifiesta que Dios prepara a todos los pueblos un festín de vino viejo. Melquisedec hizo traer pan y vino para ensalzar a Abrahán. Para Jeremías «el gozo y la alegría han desaparecido, pues Dios ha hecho secar el vino en las bodegas». El rey David expone que la tierra produce el vino que alegra el corazón. Y los Proverbios recomiendan dar vino al que tiene amargura del alma.

Y el mismo Dios mandó a Moisés que para la consagración de los sacerdotes ofreciera una libación de vino.

Aún así, hay religiones nacidas del Protestantismo que prohíben el vino.

03 abril 2025

ABRIL

 


 Estamos a primeros de abril  y ya se escurre en el calendario como miel en cuchara distraída. Abril, yo te siento como casi te sentía cuando era verdad que la vida se contaba por primaveras. Abril de mis primaveras antes, ahora abril de mis conmociones, de mis pálpitos. Hermoso eres, llegas y vienes siempre a lo tuyo, aparejando como que no quiere la cosa calorcillos y frescores, luces y claroscuros. El campo qué bien lo llevas, cosiendo donde ya esparcirte los verdes, aquí un jaramago para el amarillo, allí un lirio para el morado, una primeriza amapola para el rojo, y para la tierra áspera, escarpada y desapacible, haces aparecer una rosa sin bautizar o un añil para la abulaga. Y no te digo cuando te encargas de colgar las enredaderas, o de incendiar los rosales con tanta pasión como escondes. Donde quiera pones tu encanto, ahí están las lilas y las retamas,  los cardos, el pan y quesito, los alhelíes y las glicinias, alumbrando la tierra. Y a los olivos y las encinas, cómo los pones, cuando se peinan con tu brisa. Y para mansear el campo nadie lo hace mejor que tú, que se lo pregunten a las espigas de cebadas tempraneras o a la de los trigos con retraso.

Contigo no sé cuando te acuestas ni te despiertas, porque nadie como tú para igualar albas y atardeceres. Con tus lluvias y tus días largos todo el campo renace, crece y vibra. Es el despertar de la naturaleza.

Bienvenido seas, Abril gregoriano.

 

23 marzo 2025

COSAS NUESTRAS








 

Apenas despunta el sol y se despeña por el Burcio alumbrando otras latitudes, y hasta que cierra el día y ladran los perros al  miedo de la noche, a cualquier hora el bar Sandor's está abierto. Y detrás de la barra, Rebeca Mozo, rostro grato, pelo oscuro, frente ancha, palabra amable. A su mano el Sandor's seduce por sus vinos, por su clientela, por sus aperitivos, y porque no hay otro bar en Alamillo con un plasma que cuida a su gente, porque su gente quiere fútbol y toros.  Domina lo que sucede en la terraza que da a la Plazoleta, a la que nunca se le puso nombre propio. Ella sirve, observa, saluda y calla. De todo cuanto fue sólo quedan intactos el Sandor's y la iglesia. Es decir: su memoria y lo otro. Su memoria conserva las muchas veces que mudó de piel la vida del pueblo y su local, adaptado al pulso de los hechos. En las primeras horas del día el chorro de agua de la cafetera le quiebra la voz de cansancio, que no se nota porque procura confundirla con el  vapeo del géiser. Y cuando haga caja habrán transcurrido 16 horas, escuchando, callando, guardando secretos que oye a la feligresía en el hueco de unos orujos, de unas cervezas heladas, de unos riojas o de unos gintonic.

El apelativo Sandor's  se debe a Rebeca Mozo, a su padre Luis Mariano y a su tío Miguel Ángel. Ellos le pusieron nombre, y el bar es lo que quisieron que fuera, un punto de peregrinación y recogida de familias, amigos y compañeros. Duele pensar que algún día, cuando lleguemos al Sandor's, no sea lo que hoy es. 


02 enero 2025

NADIE ENSEÑA A ESCRIBIR


 

—Yo sé leer, pero no sé escribir —me confesó mi nieta, que anda en una edad perdida entre caminos futuros—.

—Pues yo no te puedo aconsejar porque tampoco sé, pero por mis años te podría orientar sobre cosas de la vida de las que podrías hablar, y escribirlas de la misma forma con la que hablas a tus amigas.

Empieza describiendo no lo que ves sino lo que sientes al verlo. Ahí, tu mundo, aunque joven, está lleno de palabras. El mío, además, también está lleno de vivencias, de motivos y de recuerdos, acumulados en el devenir del tiempo, que no te enseñan a escribir, pero sí a pensar. Y en este punto, uno siente que el corazón se encoge cuando observas por qué una mujer está sola y piensas a quién crees que espera cuando mira repetidamente al móvil. O con cuantas personas de buena ley te has cruzado hoy por el camino.

Tú aprenderás a escribir cuando vivas mucho y leas un poco. Ten en cuenta que en la fase feliz, en la fase oculta, en la fase que parece que no pasa nada, es cuando realmente está sucediendo todo. Y ahí permanecerá contigo hasta que no pueda seguir oculto y salga a la luz con fuerza, como cuando oprimes la pasta de dientes y salpica en el espejo.

Nadie puede enseñar a escribir a nadie. Si lo llevas dentro, saldrá. Eso sí, deberás tener fe, miedo, amor al mundo y a la vida cuando comiences. Aunque yo sé por tu pregunta inicial que ya estás escribiendo aunque no lo sepas.

Vive y aprenderás de todo. Eso es lo que importa.