Desde aquí, desde esta
tierra que pisamos, no hay forma humana de obtener de la Naturaleza la
percepción de ese movimiento que señalo, si no es dándonos cuenta de que la
Naturaleza se está haciendo a cada instante. Lo mismo el Universo, que tampoco
ha terminado de hacerse, pues para terminar su obra ha de llegar al final y al infinito
le falta el fin.
El otoño es un capricho más
de esta divina fortuna. Atrás dejó por periodos el nacimiento y la perpetuidad de
la vida; y el sol de siglos y la tortura
del calor y la sequía insolente. Compensará de esto, pagando con su bondad, los
desquicios y los incordios con que
perturbó el anterior estado sus competencias.
Bajo la cepa del rosal,
quemada por una niebla ácida, surgirá un nuevo brote siguiendo la indestructible
manía de la vida, que es existir como sea.
La vida es lo que importa.

Me ha encantado este relato con tanta inspiración otoñal.
ResponderEliminarEl otoño es lo que tiene, que no te hace bostezar de aburrimiento. Por dónde quiera que mires, siempre encontrarás un motivo para solazarte: su temperatura, su colorido, su silencio. Todo es paz, y si no lo es, lo disimula. Gracias por tu comentario.
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