Datos personales

Mi foto
Talavera de la Reina, Toledo, Spain

Wikipedia

Resultados de la búsqueda

27 julio 2018

COSAS DE LA RADIO (3)

Ayer llovió por la mañana, por la tarde y por la noche. Antier, también. El arroyo que baja del norte, lamiendo la ristra de huertos, se ha salido de su cauce, ha inundado la explanada donde está el Pilar, y en la Cañailla iba volteando piedras que las fue acumulando en la Torrentera, donde se ha expandido y se ha naturalizado.



- ¡Cómo esta el Pilarillo, tío, ha cubierto las pasaderas, tan altas que son! 

En esta tierra, sobrino, reseca por los solazos, no se ha visto nada igual, y como cae en fechas que no hace daño a los cultivos, bienvenida sea.

Mi tío Alberto, que le llaman El lápiz por su altura, es recovero, compra animales de pluma y pelo, los enjaula y los factura a Madrid, a un comprador o a varios, que son los que le encargan la mercancía. Entra en casa y llama a mi madre: Teodosia, que me llevo a tu hijo un rato, no le regañéis a la vuelta. Y ya andando me comenta: Doy el aviso porque  tu padre es un negrero. ¿Qué es un negrero? Un tío con un látigo en la mano, que sacude. Mi padre lleva papeles y un anillo de oro, pero un látigo, no. ¿Qué te crees tú eso?, lo lleva pero no lo ves. Pues si no lo veo ¿cómo va a hacer daño? Es un tema muy complejo para que a tus años lo entiendas.

Mientras caminamos me va contando el cuento del  Gato con botas, que no se le parece en nada al real, que yo lo sé porque lo he oído en la radio un día buscando flamenco para él. Con una gran dosis de imaginación, porque dentro del cuento, que lo flamenqueaba, lo estaba utilizando para referirme la vida de Tiburcio, solvente zapatero remendón del pueblo, que yo al cumplir años y unir su cuento con el real, llegué a comprender la metáfora. Pudo ocurrírsele cualquier otra agudeza, pero eligió esta del Gato con botas porque ya había columbrado que venía hacia nosotros el zapatero remendón. Nos cruzamos con Tiburcio y no trenzan palabra  porque nada tienen que decirse. Treinta pasos más tarde, de algo se acuerda, se vuelve y cita a Tiburcio con lo que me pareció una tontería. El zapatero, vocea y bracea y contesta a grito pelado. Y unos pasos más, cuando las palabras no se entienden, el remendón chilla y dice con esfuerzo:

- Luego hablamos.

- Ahora sólo tengo gallinas carias, le contesta mi tío. Y remata: Este Tiburcio cada día está más sordo, ¿para qué querrá las gallinas si él tiene las suyas?

Por el huerto de Juanillón la zona del Pilar parece una piscina olímpica, y camino del puente nos adelanta Pepe El Tirilla sobre un burdégano. Cantaba, y lo hizo bajini a nuestra altura, debe ser que le dio vergüenza que lo oyéramos. Mi tío me guiña el ojo y muy rápido se expone: Te den un tiro y te maten/como sepa que diviertes/a otro gachó con tu cante. Y debe ser que como nos llega el aroma de la tierra húmeda, sin hacer pausa: No sé que tiene/la yerbagüena de tu huertecito/que tan bien me huele cuando lo transito. Me gusta, tío, échate otra más larga, que El Tirilla ya está lejos. ¿Ya no te interesan los cuentos? No, dale al cante. Cuando sale la aurora/sale llorando/pobrecita y qué noche/estará pasando. Porque la aurora/de día se divierte, /de noche llora.

Esto es una Serrana, que se llama así por ser cante de sierra, como Sierra Morena, la nuestra, y estos cantes  hablan de madroños, de contrabandistas, de ovejas, de lobos, de pastores; o sea, temas de la sierra. 

Yo te he oído otros cantes que se le parecen. Claro, sobrino, porque la Serrana lleva vetas de la caña, de la liviana, de la siguiriya. Ya iras aprendiendo, ya. Entonces ¿qué es el flamenco? Un arte consumado, sobrino, un arte de capilla nutrida de savias populares, que viene de la India, de los persas, de los árabes… Oír el cante es tocar el cielo. Los cantaores son gente de vino, de noche y de esfuerzo, que tienen comprada la entrada del paraíso. ¿Y otros cantes no te gustan, tío? ¡Bah!, los demás son el “No me mates con tomate, mátame con bacalao”. Tú a lo tuyo: pon la radio y cuando salga flamenco, me avisas.


¡Qué grande es mi tío! Yo lo prefiero a mi padre. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario