Arturo, camino de la cama sabes que te lo advertí una vez más, sí, la noche que hablamos acerca de tus proyectos sobre Cataluña: que te enfriaras, que cuidaras tus impulsos y que te mantuvieras quietecito, que no sacaras los pies del plato. Ya sé que la manifestación de la Diada enfervorizó tu sangre hasta el punto de ebullición, pero ten en cuenta que fueron convocados vagones de trenes y convoyes de autocares plenos de gente pagados por la Comunidad catalana. Pero seguiste erre que erre por despecho al tajo que dio el Presidente de España a la imposición que le presentaste sobre el pacto fiscal. ¡Claro, como siempre con los otros antes habías hecho lo que te dio la gana…! Estos son otros lobos, debiste pensar. El mensaje de la manifestación lo leíste al revés, tú, el calvo y el chuleta de la red de las ITV, que no me gustan nada estas amistades. ¿Ves lo que te pasó por convocar elecciones? Pues que el pueblo catalán te ha dado un buen repaso y casi te manda al furgón de cola en tu ilusorio viaje. Ahora, según los resultados electorales, ningún grupo político quiere unirse al tuyo, y hará bien. Solamente los republicanos recogen el guante bajo la condición de una hoja de ruta en la que se establezca la proclama de autodeterminación en el plazo de unos meses. Pues ten cuidado, Arturito, porque me temo que si aceptas la propuesta de tu socio, éste no sólo te mandará al furgón de cola definitivamente sino que te echará del tren para siempre y te dejará en la estación más sórdida de la red.
Ahora bien, Arturito, tu mal radica en que has considerado Cataluña un predio de tu propiedad, tal y como así consideras tus cuentas escondidas de Suiza. No es lo mismo, hombre de Dios. Esta idea no viene de ti, sino de mucho más atrás, ya lo sé yo, del siglo XIX viene este desiderátum. No hables del Estado de Cataluña, que no ha existido nunca, aunque cierto es que en el siglo XIII a punto estuvo de serlo. Te lo explico, que yo estudié en Madrid y en otros libros de Historia, no en éstos de ahora que tú has impuesto. No me nombres Madrid, que me solivianto. Vale, a lo que iba: Cataluña pudo ser un Estado, no solo sino en unión con algunos condados del Languedoc de Francia, o sea, de todo el territorio donde se hablaba la lengua d´oc o también llamada provenzal, que era la que utilizaban los trovadores. Para desgracia tuya no pudo ser y terminó anexionada nuestra Cataluña al Reino de Aragón. No hemos tenido Edad Media, Arturito, deja ya de comerte el coco. Así que abandona tu espacio mítico y no engañes a la gente prometiéndole la independencia como la panacea que lo curará todo. Ahondas en su psique y vendes una fábula que hermoseas con palabras huecas, aunque tengas que mentir a los tuyos y al resto de los españoles. Es que los españoles son nuestros enemigos. ¡Vete a bailar la sardana, anda! En tu cabeza rondaba el Rosellón francés (“la Cataluña norte”), y hacerte con él es proyecto estudiado por los que queréis haceros independientes. Y las Baleares. Y el Reino de Valencia. Si hasta tendrás pesadillas. Sí, me despierto de un sueño en el que el Papa me corona Emperador. ¡Qué mal tienes la cabeza! Trabajo te iba a costar conseguirlo, sobre todo este último, donde te odian más que tú a los españoles.
Mira, hijo, mañana continuaremos, que esta noche te has desvelado soñando con lo mismo. Te voy a dar una tila para que vuelvas tranquilo a la cama.
Está bien, mamá, pero si me oyes gritar, despiértame, que estoy últimamente pasando mucho miedo. Esto no es nada, para miedo el que pasó Jordi Pujol cuando el 23-F, que llamó al Rey viéndose en el paredón. Vega, tómate la tila y a dormir, ahora paso a arroparte, criatura.
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