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30 diciembre 2011

CHORROJUMO





Corría el año de 1868 cuando Mariano Fortuny se paseaba por el Sacromonte granadino en viaje de novios. Observó en una fragua a tres gitanos golpeando con martillos a un yerro candente mientras gozaban del cante. Cosa natural en Granada si se dan juntos un gitano, una fragua y un martillo agrediendo un yunque. Uno le llamó más la atención que los otros, uno de piel más renegrida que toda la caterva junta que amparaba El Piyayo en la Cueva del Altozano. En ese del color del cuero viejo, harapiento, de anchas patillas costeando su boca y de una mirada fría del color del acero, en ese terminó de fijar su atención. “La fragua no es lo tuyo”, le dijo Fortuny. Y lo encaramó a lo más glamoroso de Granada con su pintura y sus recomendaciones. Posa para él, pero antes lo viste con traje de polainas, sombrero de catite y camisa de chorreras. Atuendo de otro siglo que el pintor costea. Baltanás lo describe “vestido de sombrero negro de alcuza con motas, chaqueta corta azul con alamares de plata, faja grana, pantalón negro ceñido y un varilla con contera en la mano”.


Así nació el mito de Mariano Fernández Santiago, conocido por “Chorrojumo”, el gitano más vendido de Andalucía. Ni él mismo sabía bien sus apellidos, pero se hizo retratar por Ayola, gran retratista, en mil poses diferentes, que después vendía a los turistas como postales de culto. Dio un paso en su título y se autodenominó “Rey de los Gitanos”, e incluso para afianzar su magna categoría se dejaba ver con una vara de almendro a manera de cetro. Se dice que en sus postales llegó a ponerse “Principe de los Jitanos. Modelo de Fortuny”. Su figura era un referente a la atracción turística que ejercía Granada, pues no sólo limosneaba como ya queda dicho, sino que ejercía de guía turístico contando con su gran voz leyendas de Washington Irving que él las hacía suya.


El último mes del 1906, según subía por el Paseo de la Alhambra cayó fulminado por un infarto cerebral. Tenía 82 años y estaba casi ciego. Una estatua al principio del Sacromonte, su barrio, recuerda a Mariano Fernández Santiago “Chorrojumo”.

1 comentario:

  1. Siguiendo con mi aventura gaudiana, traslado al "rey" a mis apuntes en general.

    joanpalmarola.blogspot.com.es

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