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15 octubre 2018

COSAS DE LA RADIO ( Y 7)

A mi amigo Macario, que hoy cumple años.





Andaba mi padre una noche intentando la conexión con Radio Pirenaica para conocer lo que se hablaba  afuera de aquello que teníamos dentro, y no había forma. El dial subía y bajaba sin encontrar el destinatario, y lo único que se apreciaba era una voz que se iba y volvía de un locutor famoso llamado Bobby Deglané. Este hombre chileno cayó en gracia porque copó los primeros puestos de la cadena SER con el programa-espectáculo llamado Cabalgata fin de semana. Y mi padre, ante lo imposible por oir lo que le convenía, a BobbyDeglané lo dejó entrar en casa y ahí quedó. Por suerte estaba entrevistando a un jovencísimo  cantaor flamenco de nombre Chano Lobato con el que reí sus ocurrencias y disfruté de su cante al final de su comparecencia. A mi padre no le gusta el flamenco, los toros si, pero el flamenco no. Y como no había otra cosa de su gusto, a mí me benefició que esa noche no funcionara La Pirenaica ni la BBC.

Mucha labia la del chileno. Y comunicaba sin pausas, a todo trapo. Yo disfrutaba con las voces de los locutores de radio porque  les ponía físico y los imaginaba así o asá. A Naima Cherki, que era madrileña, la suponía egipcia, bella, delicada; a Blanquita Amaro, no, Blanquita, por su acento de tierras más allá del mar (después supe que era cubana), yo la veía chatita, pícara y exuberante; Bobby el chileno era bajito y rechoncho, feo de cara, tal vez porque su voz grave lo hacía más bien bobalicón y prognato. Era el contrapunto a ese otro,  Raúl Matas, igualmente chileno, pero su dicción delicada me lo presentaba delgado, guapo y elegante. Otro al que yo estudiaba era José Luís Pécker, español, hombre difícil de no escuchar nada más encender el aparato porque aparecía por todas partes. Este es un hombretón que debe calzar un 46, me decía yo. Había un mexicano, de Televisa, que cuando me salía en las ondas me llevaban los demonios porque no hablaba bien de España por esto, por aquello y por lo otro. Pero como Matías Prats, ninguno. ¡Cómo declamaba, qué finura y qué gusto daba oírlo! A mí, que sigo siendo futbolero, notaba la distinción y la belleza de su verbo. Cuando le oías decir Pasa tangente al círculo central estabas viendo al futbolista cómo y por dónde avanzaba. Dijo una vez: Segarra a Gensana, éste a Vergés, Vergés a Evaristo, y éste, astuto, fino y listo, lo pasaporta a la red. No invento nada. ¡Lástima que los futbolistas que nombraba no fueran de otro equipo! Con Matías había poesía en el futbol radiado. No como ahora que el locutor de turno me dice lo que yo estoy viendo (banda, córner, área chica, portero, gol), lo que supone la falta de originalidad en la retransmisión de partidos de fútbol. Y hablando de gol, ¿se han dado cuenta cómo se desgañitan hasta la extenuación cuando en radio y en TV cantan gol: emplean tanto esfuerzo en hacer larga la “o” que más parece que están en un campo de batalla que en una cancha deportiva.

Blanquita Amaro

¿Y por qué conozco yo la radio y sus animadores? Pues porque mi afán por hallar personas que me hablaran de sus respectivos países, tanto de América como de Europa, me hacía trasnochar buscando en onda corta países donde facilitaban direcciones. ¡Mi brega por aprender! Una de ellas estaba en Suecia, era Radio Estokolmo. Me dió resultado mi trasnochar,  pues he mantenido correspondencia con más de una docena de  personas de todos los países, incluida España. Todavía conservo noble amistad con alguna de ellas.

Me he desviado del asunto y lo quiero retomar presentando, ahora me toca a mí, al personaje principal de la entrevista de Bobby Deglané: a Chano Lobato. Así que al día siguiente le pregunto a mi tío si lo conocía.

- Sí, muy chistoso; mezcla el cante con el chascarrillo. Comenzó como cantaor de atrás, pero después ha sabido colocarse delante. Lo que él interpretó al final fue un tanguillo, seguro, porque es su especialidad.

- Y el tanguillo ¿qué es?

- Pues es, primero: en Andalucía, donde nace, una peonza, sobrino. Segundo, un cante de chufla, jacarandero, de pasatiempo. Está emparentado con el tango flamenco, pero este palo no tiene rango básico.

- Entonces, ¿por qué sobrevive?  

-.Porque nació de la estela folklórica del tango y se difundió rápidamente por la fácil asimilación del pueblo. Nació en Cádiz y de allí irradió a los Puertos y hacia el interior. En fin, sobrino, el diminutivo ya te ofrece con elocuencia su inspiración festiva.

- Estos cantes también son necesarios para alegrar la vida, tío. Porque siempre habrá bodas, bautizos y comuniones. ¡Y porque los canta con mucha autoridad Chano Lobato, que para eso nacieron, tanguillo y Chano Lobato, en la misma ciudad: la Tacita de Plata!

Chano Lobato fue el alma de todos los cantes de Cádiz. Su mejor intérprete.




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