Si el viento arrecia fuerte, hace daño:
desgarra el velamen, rompe el timón,
crujen cuadernas, piérdese el guión
y el rumbo bajo un cielo purpurado.
Y mientras azota el viento, un náufrago
chapotea, transido de dolor:
es alma rota que piensa en un dios
que se aleja sin tenderle la mano.
El amor es viento recio y caliente
que llega con renuncias y ahondamientos
para al náufrago salvarlo dulcemente
o para ahogar su vida en sufrimientos.
El amor solamente encuentra humo
si la llama la enciende sólo uno.
Unalamillero01


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