Datos personales

Mi foto
Talavera de la Reina, Toledo, Spain

Wikipedia

Resultados de la búsqueda

22 diciembre 2025

CUENTO DE NAVIDAD

CUENTO DE NAVIDAD

Era un tipo raro. Caminaba bajo una lluvia tenaz empapado hasta las cejas y ni siquiera se preocupaba de guarecerse en un portal, o bajo un simple dintel, o buscar el refugio de una cornisa que lo resguardara. Pesaban sus ojos, y la gabardina más que él pero seguía impasible y como sobrado de tiempo, con la cabeza gacha y el  paso corto. Solitario, sin esperanza, pareciera que se conformara con llevarle la conversación a las toses de un moribundo. Su andar era ir a ningún sitio o así se deducía de su andar penoso.

De nombre Jesús, era casado y con hijos. No fue relumbrón en su trabajo, pero cumplió siempre. Tenía sus rarezas, que eran mal compartidas en casa. Si en alguna ocasión fue luminoso, su mujer se encargó de cambiar su gracia en sosería, de manera que cuando se le agitaba el corazón y se ilusionaba, este empuje era minuciosamente laminado por su esposa. Tuvo amigos que nunca se atrevió llevar a su casa porque no serían bien recibidos, los mismos que con ellos antes había repartido alegrías y esperanzas. Hoy se encontraba sin amigos, sin calor, sin palabras, sin ilusiones. Jesús se fue apagando, fue cediendo terreno para evitar tener que soportar tanta insistencia insultante. Cuando su mujer lo tuvo acorralado, comenzó en su declive a perder lo poco que de su humanidad le quedaba. Se abandonó en el vestir; cambió su forma de sentarse a la mesa, de exigir la temperatura del agua en la ducha, de abandonarse a la vida en definitiva. Tampoco le animaba el recuerdo de sus hijos que habían crecido viendo como su padre era ridiculizado y desmentido. Callaba y pagaba, que es lo único que puede hacer un hombre hoy si no quiere terminar de mala manera.

Nada tenía, nada era suyo, ya su mujer se encargaba de eso. Por eso se encontraba aquella noche bajo el aguacero, huido, cansado, derrotado, muerto en la Noche de Navidad. Y Jesús, metáfora y carne de quien dio la vida para salvarnos, y faltándole una María pura, buscó lo que en aquel momento más necesitaba: sólo un poco de ternura que le acariciara por última vez el alma. Entró en un garito y le pidió a la chica que no se desnudara, que no era necesario, que solamente quería oír palabras agradables para retener la ira y morir en paz en aquella noche de gloria en el Cielo y de paz en la Tierra.

No le cobró la Magdalena.


 

1 comentario:

  1. Corto pero impactante. El nacimiento del niño divino afecta a toda la tierra, nuestro pensamiento y percepciòn de la vida. Hasta a la Magdalena le transformò hasta las intenciones. Feliz noche Santa , Marete <3

    ResponderEliminar